domingo, 29 de marzo de 2009

Jackson Pollock y el action painting







Jackson Pollock es un chamán, lo que parece que proviene de una locura momentánea es producto de un ritmo, de un trance que se apodera de él, del bit sucesivo que trasmite el jazz que utiliza como melodía hipnótica y subliminal. Pollock expresa mediante la intervención de todo su cuerpo en el cuadro, su inconsciente “la gran reserva de fuerzas vitales” que según Carl Jung tan sólo es posible llegar por medio del arte. En este sentido Pollock toma como antecedente para su obra el “automatismo psíquico” que postulaba el movimiento surrealista, de esta forma llega a la manifestación directa del inconsciente. Por otro lado, no es indiferente la influencia expresionista en el trabajo de Pollock, ese expr4esionismo que nace en contraposición del positivismo reinante en la época y mediante el cual el artista intensifica su mirada en el lienzo descuidando toda proporción y resquicio academicista. En el expresionismo abstracto se rompe con la tradición mimética del cuadro, ya no es un “cuadro ventana” como lo era en el Renacimiento y tampoco es un medio de conocimiento de lo externo, pero quizás ahora nos enfrentamos a una remisión a una abstracción que exige al observador, una mirada introspectiva desde el cuadro hacia si mismo. El expresionismo abstracto “consiste precisamente en un esfuerzo por repudiar el contraste de valores como base de diseño pictóricos” (pp. 248, C. Greenberg, Arte y Cultura) Pollock hace una crítica a la sociedad con la que convive, retoma el arte indígena americano, desacraliza el cuadro y lleva el lienzo al suelo de forma horizontal y vulnerable. Toma la pintura expresionista y surrealista para infectar la estética en boga de la época (las arquitecturas funcionales y el diseño industrial). El movimiento de artistas europeos en N.Y crea nuevos horizontes y materialidades para proyectarlos en los trabajos de los artistas norteamericanos, éstos mismos artistas se revelan mediante el expresionismo abstracto ante la castración pictórica que surge de la tradición de la pintura. Gracias al expresionismo abstracto se levanta la escena artística norteamericana y uno de los grandes héroes de esta revitalización el arte americano fue Jackson Pollock.

La técnica más conocida de Pollock es el dripping, que está ligado con la tendencia Dada. El drip (goteo) fue utilizado primero por Max Ernst pero de una forma distinta a como sería posteriormente usado por Pollock. El drip de Ernst se crea en la libertad del gesto artístico, en el azar, en el sin-sentido dada y en las leyes de la casualidad. El drip se auto-produce. El artista actúa como médium de la pintura en acción, el acto precede a cualquier motivación anterior “sin acto no hay nada”. Pollock parte de la gota y la gota se crea a sí misma. En el éxtasis de la acción y el ritmo Pollock se deja llevar por la acción de pintar. La pintura se revela en el goteo, el artista va descargando su tensión y finalmente es el artista quién se da a la obra dejando que ésta emerja desde sí. Pollock mancha, gotea, eyacula y vomita sobre su obra, orina y expulsa todas las secreciones por medio de la pintura. Un trozo de madera emula su falo que va expulsando con ritmo su esperma y al igual que una esperma fecunda a un ovulo, el drip fecunda el lienzo y crea la obra. El ritmo que surge en este “trance chamánico” que entra Pollock se ejemplifica con la música jazz y también se puede analogar con los coros de los negros americanos. Al igual que estas manifestaciones musicales, los cuadros de Pollock parecen tener ritmo y que cada mancha toca su propia nota musical en el lienzo, improvisando la más genial pieza sonora. Observamos en un lienzo distintas pinturas que se interceptan, entrelazan e interrumpen. Se comunican y se responden en un mismo lugar, conviven y se mezclan. Y así, el ritmo, el movimiento y el ambiente de improvisación producen un cuadro único.



Untitled nº 2.


El “action painting” rompe con todos los esquemas de la pintura tradicional. De esta pintura en acción surge la plena liberación del gesto del artista, del gesto pictórico la libertad en la tela de grandes dimensiones (como un antecedente que comienza en el muralismo mexicano) y por consecuencia la conquista del espacio pictórico; de la superficie. Ya no se rige por estándares tradicionales, sino que se libera en el cuadro. El cuadro surge como una obra diferenciada en tanto la relación del artista con su obra y esto repercute en el intercambio en la relación del espectador con la obra. Ya no se trata del artista burgués ultraconservador como Dalí, quién no se manchaba con óleo su traje y guardaba distancia de la tela moviendo la mano con el pincel como único gesto de la conexión con la tela. Pollock desacraliza el lienzo, irrumpe en él, le quita su carácter sublime y trabaja desde la tela. Simula más un ritual primitivo, se contagia con el ritmo y libera el gesto. Aquel gesto esencial que remite a una autonomía plena.

Si Manet comienza con la conquista de la superficie, Pollock exagera esa conquista. Una exageración que da fundamento a la crítica americana que hace Pollock en cuanto al campo del arte y al campo social; al primero porque surge de su disconformidad con el arte curatorial y el segundo; el social por el carácter capitalista y cultura de masas de EE.UU.




4 comentarios:

molinegro dijo...

http://www.taringa.net/posts/musica/1493330/Ornette-Coleman---Free-Jazz.html

kuto dijo...

Enhorabuena por esta entrada. De 10!

Laura Uve dijo...

Vengo por recomendación de Kuto... y me ha encantado tu entrada, muy interesante, no tenía ni idea.

Así que me quedo por tu espacio si te parece bien.

Saludos!!

Ectoplasmatica dijo...

Gracias por pasar!